Maestra, escritora y mujer marroquí española que rompe el silencio sobre la salud mental
Ikram Zaytouni: maestra y escritora marroquí en España que rompe el silencio sobre la salud mental
Ikram Zaytouni El M’thiwi es maestra de educación primaria, escritora y mujer marroquí residente en España que defiende la educación como una herramienta de transformación social.
Autora de Una historia que contar y Cuentos del revés, su voz une pedagogía, migración, espiritualidad y salud mental desde una mirada inclusiva e intercultural.
En esta entrevista con Alnisa, Ikram comparte cómo convirtió la soledad de la infancia migrante, el estigma y la enfermedad en una fuerza para ayudar a otros y romper estereotipos sobre las mujeres musulmanas en Europa.
Ikram, cuéntanos: ¿quién eres y cómo empezó tu historia?
Nací en Marruecos. Pocos meses después, mi padre emigró a España porque la vida era muy difícil en el pueblo de mis padres, Beni M’Hamed.
Cuando su situación mejoró, alquiló un piso y, a los seis años, mi madre y yo vinimos a reunirnos con él. Durante un tiempo no pudimos traer a mi hermana pequeña y mi abuela se hizo cargo de ella hasta que años después logramos reunirnos todos.

Infancia migrante en España: soledad y adaptación
Infancia migrante en España: soledad, rechazo y adaptación
En los años 80 yo era una de las pocas niñas extranjeras en la escuela, y eso generaba mucho rechazo.
Mi madre es analfabeta y mi padre apenas estudió primaria, así que no podían ayudarme con los deberes. Además, yo era muy tímida.
En el patio del colegio los niños me perseguían y me gritaban “la mora”. Esa soledad me marcó profundamente.
Aprendí a ser reservada. En el instituto intentaba pasar desapercibida, casi invisible, como si esconderme pudiera protegerme.
Con el tiempo entendí algo importante: el bullying no siempre nace del racismo. A veces los niños simplemente buscan una excusa para señalar a alguien diferente.
Aun así, siempre agradeceré el enorme sacrificio de mis padres. Me dieron todo lo que pudieron. Pero también es verdad que, por sus circunstancias, no podían imaginar lo que significa para una niña migrante llegar a un país nuevo sin idioma, sin amigas y sintiéndose la extranjera.

“Me crié en soledad desde que tengo memoria”
Durante mucho tiempo sentí que estaba sola.
No tenía con quién hablar ni quién me ayudara a entender lo que estaba viviendo. Mis padres tampoco comprendían la complejidad de lo que pasaba por mi cabeza.
Aprendí a cuidar mis emociones por mí misma. Me refugié en los estudios y en las actividades extraescolares.

Las dos maestras que cambiaron su vida
¿Qué personas influyeron en tu decisión de convertirte en maestra?
Tuve una amiga muy especial: mi maestra Montse Villaret.
En medio de tanta hostilidad, ella fue un refugio. Me hacía sentir vista y valorada.
Con el tiempo apareció otra profesora, también llamada Montse. Yo las llamo “mis Montse al cuadrado”.
Ellas me felicitaban cuando sacaba buenas notas, cuando hacía un dibujo bonito o cuando participaba en clase.
Ese refuerzo positivo llegó justo cuando más lo necesitaba.
Gracias a ellas entendí que la educación puede cambiar la vida de una persona. Y por eso decidí ser maestra.

En cada etapa apareció un “ángel”, aunque muy humano: dos profesoras llamadas Montse.
Yo las llamo “mis Montse al cuadrado”.
Ellas me hacían sentir valiosa. Me veían. Me hablaban. Me felicitaban cuando sacaba buenas notas, cuando hacía un dibujo bonito o cuando participaba en alguna actividad.
Ese refuerzo positivo llegó justo cuando más lo necesitaba.
Me hicieron sentir que yo podía conseguir lo que me propusiera con esfuerzo y disciplina.
Ellas son la razón por la que quise ser maestra.

El momento que cambió su vida: el diagnóstico de trastorno bipolar
¿Cuándo cambió radicalmente tu vida?
Durante la carrera de Magisterio empecé a notar que algo extraño me ocurría.
Años después, cuando mi hija tenía dos años, viví una etapa de mucho estrés y sufrí mi primera crisis psiquiátrica.
Finalmente los médicos me diagnosticaron trastorno bipolar.
Fue un antes y un después en mi vida. Al principio me negaba a aceptarlo. No podía creer que tuviera una enfermedad mental.
El tratamiento también fue difícil. Me provocaba fatiga, cambios de humor y una sensación de vacío.

Ser maestra con una enfermedad mental
Llevo casi dos décadas trabajando como maestra de educación primaria en diferentes colegios del Maresme.
Con el tiempo comprendí algo fundamental: no hay dos maestros iguales.
Cada docente enseña desde su personalidad, sus valores, su forma de hablar y su manera de relacionarse con los alumnos.
Al principio intentaba imitar a otros profesores que admiraba. Pensaba que así sería mejor docente. Pero me equivocaba: cuando imitaba, dejaba de ser yo misma.
Encontrar mi identidad como maestra fue un proceso largo.

En ese proceso tan complejo, ¿qué fue lo que realmente te ayudó a sanar y recuperar el equilibrio en tu vida?
Muchas cosas.
Leer.
Escribir.
La espiritualidad.
Comprendí que la salud mental forma parte de la salud integral.
Leer mucho, escribir desde el corazón, cuidar mi cuerpo con ejercicio y alimentación saludable, rodearme de personas que nutren mi alma y dedicar tiempo de calidad a mi familia fueron claves.
السكوت سم، والكلام شفاء Esskout semm, welkalam chifa’.
«Callar es veneno, hablar es sanación.»

También aprendí algo esencial: aceptarme tal y como soy.
Mi fe también fue un pilar. Saber que Allah no nos pone pruebas sin sabiduría me dio paciencia y consuelo.
Y quiero añadir: Mi fe, me sostuvo. Saber que Allah no nos pone pruebas sin sabiduría y fuerza. La espiritualidad me dio paciencia y consuelo.
Cuando una maestra transforma el dolor en palabras que curan
Durante el confinamiento empecé a compartir en redes sociales textos sobre cómo me sentía.

La escritura se convirtió en un refugio emocional y espiritual.
Gracias al apoyo de quienes leían mis reflexiones, surgió la idea de escribir un libro.
“Una historia que contar”
Durante una larga baja médica encontré el tiempo y la fuerza para escribir mi primer libro: Una historia que contar.
Fue una terapia, una forma de sanar.
En ese momento no era consciente de la trascendencia que tendría en mi vida.
“Cuentos del revés”: literatura infantil con mirada crítica
Años después escribí “Cuentos del revés”, una recopilación de relatos en catalán y castellano inspirados en cuentos clásicos.

Les di la vuelta para convertirlos en historias reflexivas y originales.
Uno de los momentos más especiales fue contar mis propios cuentos a mis alumnos de infantil y primaria.
¿y cómo viviste ese recorrido de darle forma en papel?
Tiempo después, durante una larga baja por enfermedad, encontré la fuerza y el espacio para hacerlo realidad: escribí mi primer libro, Una historia que contar. Para mí fue una terapia, una forma de sanar, aunque en ese instante no fui del todo consciente de su trascendencia. Tal vez por eso me costaba hablar de él, presentarlo o exponerme a remover cicatrices y recuerdos que aún dolían.

Pasaron unos cuatro años antes de que volviera a escribir otro libro. Entonces nació Cuentos del revés, una recopilación de cuatro relatos en catalán y castellano inspirados en personajes y cuentos clásicos, a los que les di la vuelta para convertirlos en historias reflexivas, originales y únicas. Este libro me regaló experiencias muy especiales, como la de contar mis propios cuentos a mis alumnos de infantil y primaria.
Mi última creación ha sido la segunda edición de Una historia que contar. En esta versión revisada, ampliada y mejorada he querido conservar la esencia del primer libro, el que me abrió el camino hacia una de mis grandes pasiones y transformó mi vida en un sueño que siempre había anhelado. En estas páginas hablo de temas profundamente importantes para mí: la migración, la identidad, la espiritualidad, la maternidad, la educación, la libertad, la salud mental y tantos otros aspectos que atraviesan y marcan nuestras vidas.

¿Qué te hubiera gustado saber sobre la salud mental cuando era más joven?
Me hubiera gustado saber cosas esenciales para poder entenderme y cuidarme mejor como los siguiente:
- A veces solo necesitas a alguien que te escuche sin juzgar.
- Pedir ayuda es un acto de amor propio.
- Hablar sana, callarte rompe por dentro.
- No eres débil ni rara por sentirte rota.
- La espiritualidad puede ser refugio y medicina.
En mis inicios imitaba a aquellos a los que admiraba creyéndome que podría adoptar su manera de ser y actuar. Pero me equivocaba por completo ya que cuando copiaba e imitaba no era yo, era un calco de otro maestro.

Fueron pasando los años y seguí muy perdida porque mi ser estaba inestable, convulso e inseguro. Me costaba conectar con mis alumnos, disfrutar con mi trabajo y sentirme bien conmigo misma. Mi identidad no estaba definida e iba deambulando buscando en el exterior aquello que no hallaba en mi interior.
Todo esto sumado a mi trastorno bipolar provocó crisis profundas de diferentes índoles que tambalean toda mi existencia. Pero gracias a Dios/ Allah he podido resurgir de todos esos dolores, incongruencias y falta de sentido en mi vida.
Investigué, leí e hice cursos que me ayudaron a saber cuál es la mejor educación respetuosa y consciente para los niños. Pero más allá de aprender sobre educación, aprendí y entendí que lo más importante es saber quién soy, el valor que tengo y ponerlo al servicio de los demás.

Con mi vulnerabilidad, mis virtudes, mis defectos y mis errores. En mi libro «Una historia que contar» cuento parte de este proceso y de mis hallazgos al respecto.
Con el tiempo me di cuenta de que la manera de ser de un maestro, con sus valores, creencias, presencia, tono de voz, personalidad y forma de comunicar, conforma el estilo propio, único y característico de cada maestro.
Desde Alnisa queremos agradecer a Ikram Zaytouni su generosidad al compartir su historia. Su testimonio demuestra que hablar de salud mental también es una forma de educar y transformar la sociedad.
«Cuidar la salud mental también es cuidar el alma.»
📈 Infografía
Trastorno Bipolar en Mujeres

🌐 Datos científicos (España y global):
- Afecta al 2-3% de la población.
- Las mujeres tienden a tener más episodios depresivos que maníacos.
- El diagnóstico suele tardar de 5 a 10 años.
- La carga emocional y social en mujeres suele ser mayor por la doble exigencia (cuidados, trabajo, estigma).
🌊 Síntomas más frecuentes en mujeres:
- Cambios extremos de ánimo.
- Ansiedad, culpa, insomnio.
- Problemas de autoestima.
⚖️ Impacto:
- Alta tasa de abandono laboral.
- Mayor riesgo de aislamiento.
- Estigmatización cultural en mujeres musulmanas o migrantes.
✅ Recomendaciones:
- Diagnóstico precoz.
- Redes de apoyo.
- Acompañamiento psicológico y espiritual.
- Sensibilización en escuelas, centros de salud y familias.