العلمُ مصباحٌ لا ينطفئ نورُه أبداً
(Al-‘ilmu miṣbāḥun lā yantafi’ nūruhu abadan)
«El conocimiento es una lámpara cuya luz nunca se apaga.» — Proverbio árabe
Este artículo no responde a un titular sensacionalista. Es una declaración de reconocimiento. Desde Alnisa, rendimos homenaje a las mujeres argelinas que, con disciplina, visión y una voluntad férrea, están transformando el paisaje del conocimiento científico en el mundo árabe.
📍 Argelia: cuna de científicas en el norte de África

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Argelia encabeza una de las estadísticas más reveladoras del mundo árabe: es el país con mayor proporción de mujeres graduadas en disciplinas científicas y técnicas. Esta cifra no es una casualidad ni un fenómeno reciente. Es el resultado de un proceso histórico de emancipación educativa, resistencia silenciosa y compromiso intergeneracional con el saber.
En un país donde tradición y modernidad coexisten en tensión constante, las mujeres argelinas han convertido el acceso a la ciencia en una forma de transformación social. Como nos recuerda el legado de Fátima al-Fihri, fundadora en el siglo IX de la primera universidad del mundo en Fez: «El conocimiento es el puente hacia la libertad.»
🎓 Una universidad con rostro de mujer

Hoy, más del 60 % del alumnado universitario en Argelia son mujeres. En carreras como medicina, biología, veterinaria o farmacia, su presencia es no solo dominante, sino esencial. Incluso en la ingeniería —tradicionalmente un bastión masculino—, las mujeres representan hasta el 48 % de los egresados, según datos de la UNESCO y el Banco Mundial.
Esta feminización de la ciencia no es producto del azar. Responde a una estrategia social y familiar que ha apostado por la educación como vía de independencia, resiliencia y futuro. Como dice otro proverbio árabe: «Educar a una mujer es educar a una nación.»
🧪 Ciencia en femenino: entre microscopios, algoritmos y bisturís

El cambio no se limita a las aulas. Científicas como la Dra. Katia Abdelouhab, reconocida por sus investigaciones en inmunología y probióticos, son la punta de lanza de una generación decidida a transformar la ciencia desde dentro.
Decenas de jóvenes argelinas estudian hoy física, matemáticas, ingeniería agrónoma o medicina veterinaria. Muchas de ellas no buscan marcharse; su objetivo es reconstruir el tejido científico y social de su país con una mirada crítica, ética y comprometida. La ciencia se convierte, en sus manos, en un instrumento de justicia.
🚧 Ciencia sin futuro laboral: el otro techo de cristal

A pesar de sus logros educativos, muchas científicas argelinas enfrentan una dura realidad tras obtener sus títulos: un mercado laboral que no está preparado para recibirlas. El sistema económico argelino, fuertemente dependiente del sector energético y con limitada diversificación en áreas tecnológicas e investigación científica aplicada, ofrece escasas salidas laborales para perfiles altamente cualificados, especialmente mujeres.
Según el Informe sobre Mujeres y Trabajo en el Norte de África de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), Argelia tiene una de las tasas de participación femenina más bajas del mundo árabe: apenas el 15 % de las mujeres en edad laboral tienen empleo remunerado. En el caso de mujeres con formación científica, el número es aún más reducido, y en muchas disciplinas técnicas o de investigación, simplemente no existen vacantes ni infraestructura.
¿Por qué ocurre esto?

- Sector público saturado, con escasas convocatorias competitivas para investigación.
- Sector privado débil, especialmente en industrias basadas en conocimiento o I+D.
- Falta de políticas de igualdad laboral efectiva, conciliación familiar o acceso a liderazgo.
- Redes de nepotismo y clientelismo que penalizan la meritocracia y dificultan el ascenso profesional femenino.
- Estigmatización social del trabajo femenino en ámbitos públicos y técnicos.
«La ciencia es una semilla que no florece en tierra que no la cuida.» proverbio Arabe

✈️ Una fuga de cerebros… con rostro de mujer
Ante este panorama, la emigración se convierte en un destino obligado. Cada año, miles de jóvenes argelinas con títulos en medicina, ingeniería, ciencias ambientales, informática o biotecnología hacen las maletas. No se van por deseo de abandonar, sino por necesidad de realizarse profesionalmente. La fuga de talento femenino científico es silenciosa, pero sostenida.
🌍¿A dónde van?✈️

- Francia sigue siendo el principal destino por razones lingüísticas, históricas y de equivalencia de títulos.
- Canadá, con programas de migración cualificada y apertura en sectores científicos y tecnológicos.
- Alemania y Bélgica, donde las universidades y centros de investigación atraen talento magrebí con políticas inclusivas.
- España, especialmente en campos como la salud pública, la veterinaria y la investigación agroalimentaria.
Estas mujeres encuentran en el extranjero el reconocimiento profesional que se les niega en su país. No obstante, muchas de ellas mantienen lazos con Argelia, colaboran en proyectos de cooperación científica, y sueñan con volver… si las condiciones cambian.
¿Qué podemos aprender de esta diáspora?

La emigración de científicas argelinas revela dos realidades paralelas:
- La potencia formativa de las universidades argelinas, que están produciendo perfiles de excelencia internacional.
- El fracaso estructural en la integración laboral del talento femenino, lo que convierte la educación en una promesa incumplida.
Desde Alnisa, no solo celebramos el potencial de estas mujeres. Exigimos una transformación profunda de las políticas laborales, científicas y de género, tanto en Argelia como en los países de acogida. Porque no basta con formar científicas. Es imprescindible crear el ecosistema necesario para que puedan investigar, liderar y transformar el mundo desde donde ellas elijan hacerlo.

«Una mente instruida sin oportunidad es como un pájaro con alas, encerrado en una jaula.» – Frase de desconocida.
🌐 ¡Liderazgos globales con raíces argelinas!
El talento femenino argelino ha traspasado fronteras. En la escena internacional destacan:

Dra. Yahia Chebloune, viróloga en Francia, pionera en el desarrollo de vacunas contra retrovirus.
Dra. Fatiha Sadki, inmunóloga especializada en terapias biotecnológicas innovadoras.
Dra. Aïcha Mokhtari, actual directora del Instituto Pasteur de Argelia, microbióloga clave en la lucha contra epidemias y defensora de una ciencia con enfoque público.
Dra. Meriem Chadli, ingeniera química en Canadá, especializada en sostenibilidad hídrica.
Dra. Soraya Ayadi, matemática aplicada en Alemania y Argelia, experta en inteligencia artificial.
Dra. Rachida Bouhenna, investigadora en salud zoonótica en España, con enfoque en migración y género.

Estas científicas de origen argelino son parte de una diáspora intelectual que fortalece puentes entre continentes, lenguas y disciplinas. Su labor muestra que el conocimiento no tiene pasaporte, pero sí raíces, y que muchas de ellas brotan en el Magreb.
