🌿En la actualidad, se habla mucho del concepto del ‘Bienestar’. Pero muchas mujeres sienten que cuidarse de verdad es algo más simple y más profundo: escuchar el cuerpo, encontrar equilibrio y vivir de una forma más tranquila y consciente. En ese espíritu nace Halalaya, un proyecto que une la sabiduría del Ayurveda con una mirada de bienestar halal. Una propuesta que busca ofrecer productos y consejos de cuidado natural respetando también los valores y la sensibilidad de muchas mujeres musulmanas que viven en Europa.
Detrás de esta iniciativa está Fatiha Salih Laidi, que impulsa una forma de entender el autocuidado más cercana y consciente. Su proyecto no se limita a vender productos; invita a algo muy necesario hoy: parar un momento, cuidarse, escuchar el cuerpo y recuperar el equilibrio en medio del ritmo rápido de la vida diaria.
El Ayurveda nos recuerda algo importante: la salud no es solo tratar un problema cuando aparece, también es prevenir, cuidar nuestros hábitos y vivir en armonía con nuestro cuerpo y con la naturaleza. 🌿A continuación, la entrevista con Fatiha Salih Laidi, fundadora de Halalaya, sobre su trayectoria como mujer marroquí en España, el emprendimiento femenino y el encuentro entre bienestar halal y Ayurveda.
¿De dónde son tus orígenes?¿Por qué has elegido vivir en España?
Soy de origen marroquí, nací en un pueblo a las afueras de Casablanca, en Marruecos. Vivo en España desde 2009. Llegué por amor. Conocí a quien hoy es mi esposo, de origen catalán, y en aquel momento él no podía trasladar su residencia, así que fui yo quien dio el paso.
Elegí España por amor, pero me quedé por propósito. Aquí he construido mi familia y también mi proyecto profesional como mujer marroquí emprendedora en España.
Al llegar a España, ¿qué oportunidades descubriste como mujer que tal vez no habías tenido en Marruecos?
Aunque encontré dificultades, España también me ofreció espacio para construir. Encontré apertura hacia nuevas disciplinas, redes de mujeres emprendedoras y una creciente conciencia sobre el bienestar integral.
Tuve la oportunidad de redefinirme profesionalmente desde cero, de crear mi identidad sin etiquetas impuestas y demostrar que la diversidad cultural no es un obstáculo, sino una riqueza. España me permitió construir mi proyecto desde mi diferencia.
¿A parte de la Ayurveda, qué formación tienes?
Después de cursar mi bachillerato literario en Marruecos, accedí a la universidad con la intención inicial de estudiar religión y estudios islámicos. Fue una etapa importante en mi vida, aunque con el tiempo cambié de rumbo influenciada por la presión social que cuestionaba las oportunidades laborales de esa formación.
Aprovechando que hablaba español desde la adolescencia, me matriculé en la Universidad Hassan II, en la facultad de Letras y Ciencias Sociales, para estudiar Estudios Hispánicos. Paralelamente amplié mi formación en Dirección y Administración de Empresas en una escuela de negocios.
Tras casarme y trasladarme a España en 2009, continué formándome en la Universitat Oberta de Catalunya, donde realicé un Máster en Administración y Dirección de PYMES, además de diferentes talleres especializados en marketing y e-commerce.
¿Cuándo y cómo descubriste la ciencia y los beneficios de la Ayurveda?
La Ayurveda es un sistema de medicina tradicional originario de la India con más de 3.000 años de historia. Su enfoque se basa en el equilibrio entre cuerpo, mente y estilo de vida, utilizando alimentación, plantas medicinales, hábitos saludables y prevención para mantener la salud. Puedes conocer más sobre esta tradición aquí: https://es.wikipedia.org/wiki/Ayurveda
La Ayurveda siempre estuvo presente en mi vida, aunque en Marruecos no la llamábamos así. Crecí en el campo, en un entorno donde la medicina tradicional formaba parte del día a día: plantas, infusiones, rituales de cuidado y una alimentación consciente.
En la tradición marroquí conviven la medicina profética, la medicina árabe y también influencias de otras tradiciones naturales. Desde pequeña sentí curiosidad por la medicina natural: leía, investigaba y seguía programas relacionados con la salud.
Después de conocer a mi marido —terapeuta en medicina tradicional china— amplié aún más mi visión. Ya en España trabajé en empresas del sector natural, lo que reforzó mi decisión de formarme profesionalmente en medicina natural y especializarme en Ayurveda, porque era lo más cercano a lo que había vivido desde niña.
Descubrí la Ayurveda en un momento de búsqueda personal. No fue solo una formación; fue una experiencia transformadora. Me impactó que no se trataba solo de “curar”, sino de comprender la raíz: entender el cuerpo como un sistema inteligente y la vida como un equilibrio dinámico. La Ayurveda me enseñó a escuchar: el cuerpo, las emociones y la historia que cada persona trae consigo.
¿Cuáles fueron las dificultades al crear tu propio negocio?
Siempre he tenido espíritu emprendedor, algo que claramente he heredado de mi madre. Desde la adolescencia tenía ideas de negocio. Pero emprender en España no fue fácil.
Ser autónoma implica asumir muchos costes antes incluso de generar ingresos: cuota de autónomos, impuestos, gestoría, inversión inicial… Se necesita capital, preparación emocional y un entorno que te sostenga.
Además, como mujer migrante, he vivido situaciones de rechazo por mi origen. Paradójicamente, en Marruecos nunca sentí esa limitación. En España encontré obstáculos relacionados con prejuicios culturales y racismo, incluso antes de llevar signos religiosos visibles.
También fue un reto posicionar la Ayurveda y el concepto de bienestar halal en un mercado donde aún existe desconocimiento. Mi proyecto inicialmente estaba dirigido al cliente halal, pero la mayoría de mis clientes no lo son. Esto me enseñó la dificultad de llegar a ciertos nichos, lo exigente que puede ser la comunidad musulmana y la importancia de generar confianza más allá de las etiquetas.
Cada dificultad fue una escuela. Aprendí resiliencia, claridad estratégica y la importancia de construir una marca con propósito.
¿Quién te apoyó y quién te puso más obstáculos?
Tuve el apoyo incondicional de mi marido, de mi familia y de amigos cercanos que creyeron en mi visión cuando aún era solo una idea. También de personas que entendían que emprender no es solo crear un negocio, sino crear impacto.
Los obstáculos vinieron del desconocimiento, de prejuicios culturales y de género, y también de las propias estructuras administrativas y económicas que hacen difícil emprender. También noté la falta de organizaciones dentro de la comunidad que apoyen realmente al emprendedor, así como las dificultades relacionadas con certificaciones como halal o bio.
Pero aprendí que los problemas también revelan quién eres y cuánto estás dispuesta a sostener tu propósito.
¿Te consideras feminista musulmana?
Me considero una mujer consciente de sus derechos, de su fe y de su responsabilidad social. Creo en la igualdad, la justicia y el empoderamiento que nos otorga nuestro Deen.
Si el feminismo significa defender la dignidad, los derechos y la autonomía de la mujer dentro de nuestra identidad y nuestras creencias, entonces sí, me considero feminista musulmana.
¿Por qué es importante que la mujer esté formada y sea económicamente independiente?
Una mujer formada e independiente no solo transforma su vida; transforma generaciones. La educación y la autonomía económica no son solo herramientas individuales, son instrumentos de cambio social.
Mi madre me enseñó eso con su ejemplo, y yo intento continuar ese legado.
Pero Halalaya también abre otra conversación necesaria. ¿Qué significa hablar de bienestar halal en Europa? ¿Existe un espacio para una cosmética y una medicina natural que respeten los principios éticos del islam sin renunciar a la innovación ni al diálogo entre culturas?