
Ikram Khalia Laakel es una mujer por descubrir por su personalidad cautivadora; española musulmana, árabe, viajera, activista, voluntaria en ongs, cofundadora de proyectos culturales y asociaciones. Profesionalmente se dedica al sector del turismo y hace tan solo unos meses terminó de visitar las “siete maravillas del mundo moderno”. Hablamos con ella para que nos cuenta su experiencia viajera, pero también para conocer mejor los muchos proyectos de los que forma parte.
Cuéntanos sobre ti, tu familia y tus orígenes.

Mis padres llegaron a España en los años setenta, pero mi padre estuvo antes trabajando en Alemania. Se instaló en España porque estaba más cerca de Marruecos donde vivía su familia. Nosotros somos seis hermanos y todos hemos nacido en Madrid. De hecho, nuestro primer idioma fue el castellano y no el árabe, algo que sorprende a la gente. Cuando era niña aprender árabe en Madrid era complicado ya que no teníamos todas las facilidades que existen ahora.

Estudié en un colegio árabe en Madrid porque a mis padres se les metió en la cabeza que teníamos que aprender esta lengua para comunicarnos con nuestros abuelos. Empecé la carrera de ingeniería aeronáutica, pero cambié de curso y estudié turismo, profesión a la que me dedico ahora. Desde 2001 organizo viajes, un empleo que me encanta porque me permite recorrer el mundo.

¿Y tú de dónde te sientes parte? Yo soy española, pero también soy árabe, marroquí, soy madrileña, soy viajera y soy mujer. Tengo un montón de identidades y me siento de muchos sitios. No me gusta que me quieran imponer de donde soy. Hay que tener una mentalidad abierta, pero por desgracia no siempre sucede.
¿Crees que esa falta de pertenencia o arraigo provoca que algunos jóvenes escojan el camino equivocado y puedan caer en las garras de los grupos terroristas?

Muchos jóvenes piensan que esta no es su patria sino que es otra. Este es un tema interesante y digno de estudio en el que trabaja el grupo Medina que pelea para que todos tengamos las mismas oportunidades, derechos, obligaciones y deberes. Es un proyecto que está en permanente crecimiento porque el ser humano necesita sentirse parte de algo. Estos jóvenes (sobre todo hombres), no se sienten parte de nada. No tienen arraigo. Además sus personalidades son débiles por lo que se desvían hacia una parte que no es la correcta. Yo creo que esto es más político. No tiene nada que ver ni con la religión ni con la espiritualidad. Es una guerra política entre muchos mundos.

Además de viajar, eres una persona muy abierta que le gusta conocer a personas de todos los rincones del mundo.
Sí. Todo empezó cuando estudiaba en el colegio árabe, una escuela que era internacional, pues allí estudiaban chicos y chicas de muchísimos países. Mi lucha después de los atentados del 11S consistió en demostrar a la gente que somos árabes o musulmanes, pero no somos tan diferentes al resto de personas. Varios amigos y yo empezamos un proyecto organizando cenas o eventos interculturales donde hemos llegado a reunir a personas de veinte nacionalidades diferentes, cada una con su particular confesión religiosa. Esto es muy curioso y nos permitió ser un grupo muy diverso.
Tu pasión por los viajes te ha llevado a recorrer las siete maravillas del mundo moderno. Cuéntanos mas sobre tus viajes.

Así es. En enero de 2020 recorrí la última de las maravillas que me faltaba por visitar: el Cristo de Corcovado en Brasil. En todo este tiempo he conocido además la Muralla China, Petra en Jordania, el Coliseo de Roma, el Machu Pichu en Perú, las pirámides de Chichén Itzá en México y el Taj-Mahal en la India. Además, he visitado unos 40 países de casi todos los continentes. De esos viajes una siempre se trae algo. He viajado sola, acompañada e incluso con gente que no conocía de nada.