Ikram Zaytouni El M’thiwi es una maestra vocacional, comprometida con la educación como herramienta de transformación social. Escritora de dos libros autobiográficos —Una historia que contar y Cuentos del revés—, combina la narrativa con la pedagogía desde una mirada inclusiva y diversa.

Lectora apasionada y madre de una niña y un niño, Ikram encarna a una generación de mujeres árabes, musulmanas, migrantes, que rompen estereotipos con voz propia, raíz cultural y firmeza profesional.

Alnisa tuvo el privilegio de conocer a esta mujer valiente que supo convertir la soledad, el estigma y la enfermedad (salud mental) en fuerza para transformar vidas.

اللي ما جرّب ما يعرف

Elli ma jarrab, ma yaʿref.
«Quien no lo ha vivido, no lo entiende.»

¿Quién es Ikram Zaytouni El M’thiwi?

Ikram: Nací en Marruecos y unos meses después mi padre emigró a España porque la vida era difícil en el pueblo de mis padres, Beni M’Hamed. Cuando mejoró su situación, alquiló un piso y a los seis años vinimos mi madre y yo. La situación seguía siendo complicada, por lo que no pudimos traer a mi hermana pequeña; mi abuela cuidó de ella hasta que pudimos estar todas juntas.


En los años 80 era de las pocas niñas extranjeras… y eso generaba mucho rechazo. Mi madre es analfabeta y mi padre apenas estudió primaria, así que no podían ayudarme con el aprendizaje. Yo, además, era muy tímida. En el patio, los niños me perseguían y me gritaban ‘la mora’. Esa soledad me marcó. Aprendí a ser reservada. En el instituto pasaba desapercibida, casi invisible, como si esconderme pudiera protegerme. No quería que me vieran, no quería que me molestaran. Me sentía muy pequeña.

Con los años entendí que el bullying no siempre nace del racismo. A veces, los niños violentos simplemente necesitan un objetivo y buscan una excusa: que si eres gorda, que si eres más bajo, llevas gafas, eres tímido o diferente… da igual el motivo, siempre encuentran uno.

Agradezco profundamente todo lo que mis padres han sacrificado y hecho por mí. Me han dado mucho, y lo valoro. Pero también debo decir que, por su educación y su condición, no sabían lo que yo estaba viviendo. No podían imaginar lo que significa, para una niña, llegar de repente a una nueva sociedad con una cultura totalmente distinta, sin hablar el idioma, sin tener amigas, y transformarse en la ‘extranjera’, la diferente, la otra …

‘Me crié en soledad desde que tengo memoria’

No tenía con quien hablar y que me pueda apoyar y ayudar a enfrentarme a esta situación, y mis padres no entendían la complejidad de lo que pasaba por mi cabeza.

Estaba sola y yo sola, tenía que cuidar de mis emociones, velar por mi bienestar psicológico, apoyarme en los estudios y en las actividades extraescolares, etc.

Solo tenía una amiga, mi maestra Montse Villaret. En primaria, ella me acompañaba, y en medio de tanta hostilidad, su presencia era un refugio.

Yo era —y sigo siendo— muy sensible. En aquel entonces, además, era insegura. Y me sentía poco acompañada sobre todo comparando con ls otras niñas.


«الكلمة الطيبة تفتح القلوب» (Elkelma ettayyiba tefteh l’qulub)
«Una palabra amable abre los corazones.»

¿Por qué decidiste ser maestra?

Mis padres, además de no haber tenido educación, no tenían tiempo para valorar la mía ni sabían cómo ayudarme. Nunca habían vivido esa experiencia educativa y trabajaban muchas horas; llegaban a casa agotados.

Tuve mucha suerte en el colegio y en el instituto. En cada una de esas etapas apareció un ‘ángel’ —aunque muy humanas — me acompañaron en mi infancia, y en mi adolescencia, justo cuando me sentía sola y sin referentes. Curiosamente, ambas se llaman Montse. Yo las llamo ‘mis Montse al cuadrado’. Ellas me hacían sentir valiosa. Me veían. Me hablaban. Me felicitaban cuando sacaba buenas notas, cuando hacía un dibujo bonito, cuando me atrevía a participar en alguna actividad… Me daban ese refuerzo positivo justo cuando más lo necesitaba.

Me hacían sentir que yo era importante y que podía conseguir lo que me propusiera, con esfuerzo y disciplina.Ellas son la razón por la que quise ser maestra.


¿Cuándo cambó radicalmente tu vida?

Durante la carrera de magisterio empecé a notar que algo raro me pasaba. Estudiando la carrera para ser maestra, me di cuenta que tenía un problema pero no sabia que era. Cuando mi hija tenía dos años, de nuevo sucedieron una serie de sucesos en mi vida que me causaron mucho estrés y desencadenaron en mi primera crisis psiquiátrica determinando así mi diagnóstico final.

Pasé unos años, unos mejores otros peores, pero con estos efectos secundarios en mi cuerpo, mi mente y mi persona hasta que poco a poco gracias a algunos de los profesionales que me trataron y también, todo sea dicho, gracias a mi voluntad, esfuerzo, búsqueda, disciplina, fe y perseverancia encontramos un tratamiento más acorde a lo que mi cuerpo y yo necesitaba, en menor cantidad y sin efectos secundarios visibles.

Los médicos me detectaron un problema de salud que podemos considerar algo grave. Esto fue un antes y después para mi. Pero yo me negaba a aceptar la enfermedad que me diagnosticaron, no me lo podía creer, no aceptaba que tengo un problema psiquiátrico que se llama » Bipolar «. El tratamiento me hacía un cambio de humor, me daba sentimiento de fatiga, y falta de confianza, me sentía muy vacía.

حتى اللي يتعثر يقدر يوقف من جديد
Hatta lli yetaʿar, yeqder ywqef men jdid.
«Incluso quien tropieza puede volver a levantarse.»

En estas casi dos décadas que llevo ejerciendo como maestra de educación primaria en diferentes colegios del Maresme, he podido constatar que no hay dos maestros iguales. Cuando empecé mi andadura por esta loable, ardua y trepidante profesión de las profesiones, me fijaba mucho en mis iguales, que en aquel entonces eran todos mayores que yo. Veía que cada uno tenía su manera personal y particular de desempeñar el trabajo de enseñar y educar a los alumnos.

En cada colegio por donde pasé pude corroborar que los maestros, aunque realizamos la misma función, somos totalmente diferentes e incluso opuestos en nuestra manera de actuar.


¿Qué te ayudó a sanar?

Leer, escribir, la espiritualidad. Comprender que la salud mental forma parte de nuestra salud integral. Hablarlo, no esconderlo. ¡Y sobre todo, aceptarme tal y como soy!

Leer mucho, escribir desde el corazón, conocer y acercarme cada vez más a la espiritualidad, cuidar mi cuerpo como si fuera un templo haciendo ejercicio regular y alimentándose correctamente, conocerme muy bien, aceptando mis defectos y limitaciones, rodearme de personas vitamina que me nutren el alma, cuidar y dedicarle a mi familia (hijos, marido y madre) tiempo de calidad, disfrutar todo lo que puedo de mi bonita labor de maestra, tener contacto siempre que puedo con la naturaleza, evitar y prevenir el estrés sostenido en el tiempo, permitirme llorar, estar triste, equivocarme y sentir las emociones tanto desagradables como agradables y en definitiva vivir acorde a mis valores, creencias e identidad.

Y quiero añadir: Mi fe, me sostuvo. Saber que Allah no nos pone pruebas sin sabiduría y fuerza. La espiritualidad me dio paciencia y consuelo.

السكوت سم، والكلام شفاء Esskout semm, welkalam chifa’.
«Callar es veneno, hablar es sanación.»


¿Qué te impulsó a transformar tu historia en palabras escritas?

Durante el confinamiento empecé a compartir en redes sociales algunos escritos sobre cómo me sentía y cómo vivía aquellos tres meses y ocho días de encierro. La escritura se convirtió en mi refugio, en un puente hacia mi interior y, al mismo tiempo, en una manera de expresarme con creatividad y de comunicarme con los demás. Siempre me había gustado escribir, pero fue en aquel momento, al recibir tantas muestras de apoyo y un feedback tan cálido a mis reflexiones, cuando me planteé por primera vez la idea de escribir un libro.

¿y cómo viviste ese recorrido de darle forma en papel?

Tiempo después, durante una larga baja por enfermedad, encontré la fuerza y el espacio para hacerlo realidad: escribí mi primer libro, Una historia que contar. Para mí fue una terapia, una forma de sanar, aunque en ese instante no fui del todo consciente de su trascendencia. Tal vez por eso me costaba hablar de él, presentarlo o exponerme a remover cicatrices y recuerdos que aún dolían.

Pasaron unos cuatro años antes de que volviera a escribir otro libro. Entonces nació Cuentos del revés, una recopilación de cuatro relatos en catalán y castellano inspirados en personajes y cuentos clásicos, a los que les di la vuelta para convertirlos en historias reflexivas, originales y únicas. Este libro me regaló experiencias muy especiales, como la de contar mis propios cuentos a mis alumnos de infantil y primaria.

Mi última creación ha sido la segunda edición de Una historia que contar. En esta versión revisada, ampliada y mejorada he querido conservar la esencia del primer libro, el que me abrió el camino hacia una de mis grandes pasiones y transformó mi vida en un sueño que siempre había anhelado. En estas páginas hablo de temas profundamente importantes para mí: la migración, la identidad, la espiritualidad, la maternidad, la educación, la libertad, la salud mental y tantos otros aspectos que atraviesan y marcan nuestras vidas.

¿Qué cosas te hubiera gustado saber sobre la salud mental cuando era más joven?

Ikram: Me hubiera gustado saber cosas esenciales para poder entenderme y cuidarme mejor. Os lo resume en los siguiente cinco puntos:

  • A veces solo necesitas a alguien que te escuche sin juzgar.
  • Pedir ayuda es un acto de amor propio.
  • Hablar sana, callarte rompe por dentro.
  • No eres débil ni rara por sentirte rota.
  • La espiritualidad puede ser refugio y medicina.

الصبر مفتاح الفرج

Es-sabr meftaḥ el-feraj.

«La paciencia es la llave del alivio.»


En mis inicios imitaba a aquellos a los que admiraba creyéndome que podría adoptar su manera de ser y actuar. Pero me equivocaba por completo ya que cuando copiaba e imitaba no era yo, era un calco de otro maestro.

Fueron pasando los años y seguí muy perdida porque mi ser estaba inestable, convulso e inseguro. Me costaba conectar con mis alumnos, disfrutar con mi trabajo y sentirme bien conmigo misma. Mi identidad no estaba definida e iba deambulando buscando en el exterior aquello que no hallaba en mi interior. Todo esto sumado a mi trastorno bipolar provocó crisis profundas de diferentes índoles que tambalean toda mi existencia. Pero gracias a Dios/ Allah he podido resurgir de todos esos dolores, incongruencias y falta de sentido en mi vida.

Investigué, leí e hice cursos que me ayudaron a saber cuál es la mejor educación respetuosa y consciente para los niños. Pero más allá de aprender sobre educación, aprendí y entendí que lo más importante es saber quién soy, el valor que tengo y ponerlo al servicio de los demás. Con mi vulnerabilidad, mis virtudes, mis defectos y mis errores. En mi libro «Una historia que contar» cuento parte de este proceso y de mis hallazgos al respecto.

Con el tiempo me di cuenta de que la manera de ser de un maestro, con sus valores, creencias, presencia, tono de voz, personalidad y forma de comunicar, conforma el estilo propio, único y característico de cada maestro.


Desde Alnisa queremos agradecer a Ikram Zaytouni compartir con nosotros poque ella es una voz valiente que transforma su experiencia en salud mental en palabras que curan.

📈 Infografía: Trastorno Bipolar en Mujeres

🌐 Datos científicos (España y global):

  • Afecta al 2-3% de la población.
  • Las mujeres tienden a tener más episodios depresivos que maníacos.
  • El diagnóstico suele tardar de 5 a 10 años.
  • La carga emocional y social en mujeres suele ser mayor por la doble exigencia (cuidados, trabajo, estigma).

🌊 Síntomas más frecuentes en mujeres:

  • Cambios extremos de ánimo.
  • Ansiedad, culpa, insomnio.
  • Problemas de autoestima.

⚖️ Impacto:

  • Alta tasa de abandono laboral.
  • Mayor riesgo de aislamiento.
  • Estigmatización cultural en mujeres musulmanas o migrantes.

✅ Recomendaciones:

  • Diagnóstico precoz.
  • Redes de apoyo.
  • Acompañamiento psicológico y espiritual.
  • Sensibilización en escuelas, centros de salud y familias.

«Cuidar la salud mental también es cuidar el alma.»