La poesía ha sido, desde siempre, una de las formas más profundas de comprender el pensamiento, las emociones y los estados del alma. A través de la palabra, lo invisible toma forma: el dolor se nombra, la memoria se preserva y la identidad se reconstruye. En un mundo acelerado, la poesía nos obliga a detenernos, a sentir y a mirar hacia dentro.
No es casualidad que cada 21 de marzo se celebre el Día Mundial de la Poesía, una fecha que reconoce su capacidad para tender puentes entre culturas, dar voz a lo silenciado y humanizar nuestras experiencias compartidas.
AlNisá descubre a Jamal El Anbi: una voz que une identidad, literatura y migración
AlNisá conoció a Jamal El Anbi en un evento de Poesia en Barcelona, un espacio de encuentro literario que reúne a jóvenes de diversas procedencias para compartir su escritura y explorar la lectura como herramienta de transformación personal y comunitaria. En esas salas de intercambio de palabras y emociones, Jamal destacó por su historia, su inquietud intelectual y su compromiso con la cultura como puente de integración.
Una infancia marcada por la migración, la educación y el esfuerzo
Jamal El Anbi llegó a España con apenas diez años, dejando atrás las calles de tierra de Larache, Marruecos, donde jugaba descalzo bajo el sol y sentía en cada paso la dureza de la vida. Su padre, analfabeto y lleno de esperanza, había partido antes en busca de un futuro que pudiera alejar a su familia del hambre y la incertidumbre que marcaban su historia. Tres años después, Jamal y su familia se reunieron con él, encontrando un hogar temporal en Chozas de Canales, un pequeño municipio de Toledo.
Allí, entre calles tranquilas y casas sencillas, cursó su educación básica y la enseñanza obligatoria, mientras en su interior crecía la curiosidad, la inquietud por aprender y la semilla de la literatura que más tarde florecería en su vida. Cada paso en ese pueblo pequeño se convirtió en un puente entre su infancia humilde y un futuro lleno de posibilidades, hasta formarse como economista y transformar sus experiencias en palabra y escritura.
Este recuerdo de las calles y los juegos infantiles sin zapatos quedó grabado en Jamal como símbolo de libertad y humildad, y ha acompañado su crecimiento personal incluso después de lograr la nacionalidad española tras años de burocracia.
Formación, reconocimiento y profesionalidad
En España, Jamal completó sus estudios y se graduó como economista, desarrollando posteriormente una carrera en consultoría estratégica y digital. Ha trabajado en instituciones de alto perfil, como el Banco de España, y su trayectoria fue reconocida por la Fundación Princesa de Girona, premio que suele destacar a jóvenes con impacto social y profesional.
Cuando le pedimos que se presentara a nuestras lectoras, compartió:
“Soy Jamal El Anbi… Mi interés por la literatura surgió tras la universidad. Aunque me formé en economía y fiscalidad, siempre sentí que las palabras eran mi casa.”
Este diálogo entre la formación técnica y la sensibilidad artística se manifiesta en sus referentes literarios y en su propia producción creativa.
Influencias literarias que trascienden fronteras
Jamal dialoga con voces diversas, capaces de expresar dolor, identidad y humanidad desde distintos rincones del mundo:
Sus influencias son tan diversas como profundas, desde Mahmoud Darwish, poeta palestino cuya obra sigue siendo un faro para las generaciones de lectores que buscan entender la memoria histórica y la identidad en el mundo árabe, hasta novelistas como Paulo Coelho y Khaled Hosseini, cuyos relatos combinan búsqueda personal y reflexión sobre el destino humano.
Comencé a usar la escritura como vía de escape y refugio para entenderme.
Influencias que trascienden fronteras
Jamal dialoga con voces diversas, capaces de expresar dolor, identidad y humanidad desde distintos rincones del mundo. Sus autores favoritos reflejan una combinación de voces árabes, latinoamericanas y españolas que han marcado su sensibilidad literaria:

Mahmoud Darwish, poeta palestino cuyas obras sobre identidad, exilio y memoria histórica son imprescindibles. Sus textos están disponibles en árabe, español e inglés, y Jamal recomienda su lectura para profundizar en la poesía contemporánea del mundo árabe.
Mitch Albom, cuya memoria Los martes con mi viejo profesor ofrece lecciones sobre cómo dar sentido a la vida a través del aprendizaje, la amistad y la reflexión.
Paulo Coelho, novelista y dramaturgo brasileño, autor de El Alquimista, cuya narrativa inspira la búsqueda de propósito y autoconocimiento.
Khaled Hosseini, médico y escritor afgano-estadounidense, conocido por la trilogía compuesta por Mil soles espléndidos, Las montañas hablaron y Cometas en el cielo, traducidas a más de 20 idiomas y adaptadas al cine, que exploran la historia y la humanidad en contextos de guerra y desplazamiento.
Albert Espinosa, ingeniero y autor español, con novelas como Lo que te diré cuando te vuelva a ver, que narran relaciones humanas profundas y experiencias de crecimiento personal.
El libro que nació de la amistad y el desafío
Jamal nos habla de su proyecto literario con emoción:

“Decidí escribir un libro junto a una mujer… Lo escribí con Fátima Charkaoui, una gran persona y una de mis mejores amistades. Lo hicimos por el reto en sí, porque disfrutamos cada momento del proceso creativo. Lo volveríamos a hacer una y mil veces más.”
Este libro, fruto de una colaboración profunda y equitativa, es mucho más que palabras sobre el papel: es un acto de confianza, de diálogo entre dos miradas distintas que se encuentran en la escritura y se nutren mutuamente. La coautoría entre Jamal y Fátima refleja cómo la creatividad puede convertirse en puente entre mundos interiores, culturas y experiencias vitales.
La obra simboliza la riqueza que surge cuando dos voces se reconocen en igualdad, respetando sus perspectivas, y demuestra que la literatura no solo cuenta historias, sino que construye amistades, abre diálogos interculturales y transforma el aprendizaje en un acto compartido y significativo.

Almas inefables, es una obra que no solo recoge palabras, sino fragmentos de vida, emociones que a veces no encuentran explicación y pensamientos que solo pueden habitar en lo poético. El libro se presenta como un diálogo íntimo entre voces que exploran lo que somos, lo que callamos y aquello que, aun sin poder nombrarse del todo, nos define profundamente.
Una voz que humaniza y transforma
La historia de Jamal El Anbi trasciende cualquier currículo o logro profesional; es la de un hombre que aprendió a convertir el dolor y la incertidumbre en palabras, en reflexión y en actos que resuenan más allá de su propia vida. Desde las calles polvorientas de Larache hasta los pequeños senderos de Chozas de Canales, y luego entre la pluralidad de España, Jamal ha cruzado fronteras —geográficas, burocráticas y culturales— para forjar un camino de identidad, resiliencia y creatividad. Su voz, presente en encuentros literarios y espacios de intercambio, recuerda que la literatura no es solo lectura, sino puente, memoria y resistencia. Como escribió el poeta palestino Mahmoud Darwish, “En mi lengua hay un país entero”, y en Jamal, ese país se hace visible en cada historia que comparte, en cada libro que nace de su encuentro con otros, y en cada palabra que acerca mundos que, de otro modo, permanecerían distantes.