Meryem Oulad representa la nueva generación de mujeres migrantes en España: jóvenes, formadas y comprometidas con transformar su entorno a través del conocimiento y la justicia. Meryem ha convertido su historia migratoria en vocación: ayudar a otras personas migrantes y refugiadas a resolver sus trámites legales y garantizar su acceso a la justicia. Su objetivo es que la justicia no dependa del origen, religión o estatus social de cada persona.

“Emigré con 5 años y sé lo que significa empezar de cero”

“Mi nombre es Meryem Oulad Hadj Omar Ben Aicha. Soy tangerina de nacimiento y almeriense de corazón, ya que llegué a España con mi familia cuando tenía cinco años. Aquí estudié, hice amistades y, sobre todo, decidí que quería ser abogada. Desde muy pequeña siempre he soñado con estudiar Derecho y especializarme en **extranjería”, cuenta Meryem.

En 2017 inició sus estudios en la Universidad de Almería, una carrera exigente que combina teoría y práctica, y que requiere constancia, disciplina y compromiso. Gracias a su esfuerzo y determinación, Meryem logró graduarse en Derecho, un logro que la acercó un paso más a su objetivo de ayudar a quienes más lo necesitan.

“Mi objetivo no es solo ejercer la abogacía, sino acompañar a mi comunidad en todos los procesos legales, asegurándome de que la justicia llegue a todos, independientemente de su origen o situación”, concluye.

Meryem destaca que gran parte de su éxito se lo debe a su familia: “Mis padres y hermanos me han apoyado siempre, y gracias a ellos he podido avanzar y perseguir mis sueños”.

Identidad cultural y pasión por la diversidad

Acabé el máster de acceso a la abogacía en la Universidad de Almería, un requisito imprescindible para poder ejercer como abogada en España. Este máster complementa la carrera de Derecho y permite presentarse al examen de acceso, tras el cual los graduados pueden colegiarse y jurar o prometer el cumplimiento ético de la profesión jurídica ante el Colegio de la Abogacía, paso obligatorio para poder ejercer legalmente.

En mi tiempo libre, sigo formándome: asisto a una academia para aprender francés, uno de mis idiomas favoritos, y participo en seminarios y talleres sobre temas que considero fundamentales para mi labor profesional, como violencia contra la mujer o delitos cometidos por menores. Estoy constantemente buscando nuevas oportunidades de formación para completar mis conocimientos y estar preparada para atender con eficacia los casos de quienes me confían su defensa.

Para mí, ser una persona culta ha sido siempre una de mis metas: el conocimiento no tiene límites. Creo firmemente que una mujer debe estudiar y formarse en todas las áreas posibles, porque solo a través de la educación y la preparación podemos asegurarnos un futuro más sólido y seguro.

Hoy, soy letrada colegiada, y mi nombre apareció recientemente en una nota de prensa local sobre juramentos en el Colegio de la Abogacía de Almería, donde se reconoce a quienes juraron o prometieron ejercer la abogacía cumpliendo los principios éticos de la profesión. Este acto formal marca el inicio de mi ejercicio profesional como abogada, capacitada para ofrecer asesoría y representación legal, especialmente en el ámbito de extranjería y derechos de migrantes y refugiadas.

Identidad migrante: entre Marruecos y España

A pesar de pasar casi toda mi vida en España, soy amante de la cultura marroquí y de la cultura árabe en general.

A lo largo de mi infancia, mis padres siempre nos han inculcado el amor hacia nuestro país de origen. Como consecuencia, hoy en día las tradiciones y costumbres marroquíes siguen muy presentes en mi vida.

Un ejemplo de ello es la gastronomía en nuestra casa, que es principalmente marroquí, aunque también preparamos platos de otros países como la paella española o la pasta italiana. Presumo de que, además de ser buena estudiante, también soy buena cocinera. Mi plato favorito es la pastilla de pollo, un plato marroquí tradicional.

Música, lectura y referentes que inspiran

Soy amante de la música árabe. Uno de mis temas favoritos es “Ya Rayah” de Rachid Taha, una canción muy significativa para mí porque habla sobre las personas migrantes que abandonan sus países, pero mantienen el deseo de volver.

También me gusta “Aicha” de Cheb Khaled, una canción que transmite un mensaje de igualdad entre mujeres y hombres. Es un tema que escucho desde pequeña y que incluso llegué a cantar sin saber francés.

Otra de mis grandes aficiones es la lectura. Siempre tengo libros en mi escritorio. Leer me ayuda a relajarme y a desconectar del estrés del día a día.

Uno de los libros que más me ha ayudado a nivel personal ha sido “Creer en ti” de Rut Nieves. Lo recomiendo especialmente porque ayuda a superar inseguridades y fortalecer la autoestima.

Actualmente estoy leyendo “El alma de la toga” de Ángel Ossorio, un libro que reflexiona sobre la vocación jurídica y la ética del abogado. Lo recomiendo a todas las jóvenes que quieran estudiar Derecho.


“Quiero que la justicia llegue también a las personas migrantes y refugiadas”

Mi contribución a la sociedad como mujer formada y futura abogada es trabajar para que la justicia sea universal, independientemente de nuestro origen, religión o estatus social.

Espero que desde esta asociación podamos ayudar a muchas mujeres refugiadas e inmigrantes a resolver sus problemas legales.

Una generación que no pide permiso, construye futuro

En definitiva, soy una mujer que quiere alcanzar sus objetivos, crecer como profesional y, sobre todo, como ser humano.

Para Mariam, ser abogada es mucho más que una profesión: es un medio para empoderar a otras mujeres, educar sobre sus derechos y promover la igualdad. Su visión combina formación, identidad cultural y compromiso social, ofreciendo un ejemplo inspirador para jóvenes migrantes que buscan integrarse y contribuir activamente a la sociedad española.


⚖️ الحق فوق الكل و العدل ديما كيتغلب 🕊️
⚖️ La justicia está por encima de todo y siempre prevalece 🕊️