Una niña que soñaba ser piloto de Fórmula Uno y acabó desafiando el peligro entre las llamas de los bosques encendidos, rescantando gente de entre los escombros de la terrible explosión del puerto de Beirut que aterrorizó al mundo; o recuperando cadáveres de civiles fallecidos en un bombardeo hostil, o atendiendo a víctimas de explosiones de bombas en atentados terroristas.

AlNisá habla con esta mujer libanesa musulmana que no se considera ninguna superhéroe, sino solo una ciudadana comprometida que desea ver su querido país en paz y prosperidad después de tantos años de sufrimiento y destrucción.

Soy fuerte y ambiciosa y dispuesta a enfrentarme a todo para conseguir lo que quiero

Zena, ¿cómo mujer que es  lo más difícil y duro de ser Bombera?

Lo más duro y frustrante es la manera en que la gente y la sociedad mira y juzga este trabajo. He recibido comentarios del tipo «las mujeres no deben vestir así, como los hombres» o tienes «esas pintas», refiriéndose a como nos vestimos mientras estamos de servicio.

En el Líbano las mujeres son muy presumidas y elegantes, y siempre están bien arregladas con tacones y maquillaje hasta para ir al supermercado o a hacer deporte (nos reímos) y claro, en este contexto no cabe vestimenta práctica y adaptada.

Menos cuando son rescatados, entonces seguro que están súper agradecidos. ¿Verdad?

¡Claro, entonces no importa quien les socorrió! Y la gente empieza a agradecer doblemente a las mujeres su trabajo y valentía de hombres.  Mucha gente de la sociedad no entiende que haya mujeres que elijan un trabajo de hombres que puede perjudicar a su apariencia y que da una imagen, que en su opinión, es poco atractiva.

La gente opina que los hombres están mejor preparados que las mujeres para ser bomberos o miembros de equipos de protección y salvamento civil. ¿Será porque están físicamente más fuertes?

No estoy de acuerdo con esa idea y no creo que la fuerza física sea lo más importante o lo único necesario en este trabajo. Hay que tener sangre fría, saber concentrarse, pensar bajo mucha presión, analizar muy bien la situación para tomar las mejores decisiones para salvar a la gente, asumiendo menos riesgo, tanto para tu equipo como para aquellos que intentamos salvar. Y eso requiere de inteligencia, astucia, y cualidades que muchas mujeres tenemos muy desarrolladas.

¿Pero a ti no te pagan por tu trabajo como bombera de la Protección y Defensa Civil?

No me pagan, es un trabajo voluntario no remunerado como la mayoría de servicios de protección y defensa civil en el Líbano. Los conductores de las ambulancias de la Cruz Roja (National Red Cross) y de la Media Luna Roja (Red Crescent Society) son todas y todos voluntarios.  Ellos son los que intervienen en el caso de un accidente de coche, de una explosión, de un incendio, etc. y los que ofrecen primeros auxilios y traslado de la gente al hospital. 

El Gobierno no tiene ni la estructura, ni el dinero, ni la intención de asegurar un servicio tan esencial. Hay pequeños grupos públicos dependientes del Gobierno que sí que trabajan y tienen sueldo, pero son muy pocos e intervienen en casos muy específicos de seguridad, atentados terroristas, etc.

Háblanos de los colegas hombres en la estación de la protección y defensa civil. ¿Cuál fue su reacción cuando empezaron a llegar mujeres jóvenes como colegas con las que compartir el espacio y las tareas?

Los hombres no querían que estuviéramos allí. Tenían muchas dudas cuando llegamos, ya que fuimos las primeras mujeres en todo el país en una estación de bomberos. Comentaron que ese era un trabajo de hombres, que las mujeres no tienen la fuerza ni la capacidad física para hacerlo.

LOS COLEGAS BOMBEROS NUNCA PENSARON QUE LAS MUJERES SÍ ESTABAN HECHAS PARA SER BOMBERAS. Y QUE UN DÍA LA LÍDER DE SU GRUPO IBA A SER UNA MUJER, Y QUE EN TIEMPOS DUROS Y PELIGROSOS TENDRÁN QUE CONFIAR EN ELLA Y OBEDECER SUS INSTRUCCIONES Y ÓRDENES

Los hombres nunca pensaron que una mujer iba a ser la líder del grupo y que iban a tener que obedecer sus órdenes. Pensaron que las mujeres no estaban hechas ni física ni psicológicamente para este tipo de trabajo tan duro, peligroso y físicamente exigente.

¿Qué soñaba Zena ser de mayor cuando era niña?

De niña hasta los 12 años quería ser piloto de Fórmula Uno, pero pronto entendí que no era posible por las circunstancias. Con 17 años comprendí que quería ser independiente como mujer y no tener que depender de un hombre. Entonces elegí una carrera universitaria de las que llamaban «seguras» y estudié finanzas. Sin embargo, después de una experiencia de trabajo en una ONG, para estar mejor preparada para trabajar en lo que se conoce como el tercer sector, en elque se engloban estas organizaciones, decidí estudiar la carrera de Negocio Internacional.

Cuéntanos por qué decidiste ser bombera y voluntaria de la Defensa Civil del Líbano.

¿Qué dificultades encontraste de parte de tu familia, de tu círculo de amigos y de la sociedad?

Cuando era niña hubo un incendio y yo me acerqué porque quería ayudar. Entré al lugar del incendio para ayudar pero me encontré con hombres gritándome que saliera, que no podía estar allí, que era una niña, una mujer y que aquello era tarea de hombres. Eso se quedó grabado en mi cabeza y algo dentro de mí me decía que sí que lo podía hacer y que solo me hacía falta prepararme. En 2013 me dediqué a analizar la situación y planificar y en 2014 puse en marcha el primer equipo de mujeres voluntarias de la defensa civil o lo que la gente reconoce como las bomberas.

Mis amigos no tuvieron problema cuando les conté mi intención de ser bombera. Algunos no hicieron ningún comentario; me imagino que pensaron que no lo iba a lograr. Mis padres pensaron que iba hacer tareas administrativas desde el despacho y como mucho, supervisar desde lejos del peligro mientras los compañeros los hombres harían el trabajo peligroso de apagar el fuego, rescatar la gente de debajo de los escombros, controlar una explosión, etc.

Un día en las noticias me vieron apagando fuegos mientras se quemaban miles de hectáreas de los bosques en 2019. Cuando les dije que lo que quería hacer eran las cosas de los hombres, pensaron que eso no era posible y que los compañeros hombres no iban a dejarme estar allí en el fuego, en el corazón del peligro. Empezaron a preocuparse mucho, a preguntar miles de cosas y me insistían mucho en que no me agotara para no ponerme en riesgo.

¿Qué haces cuando tus padres te piden evitar los peligros, volver a casa, y dejar a los hombres hacer su trabajo?

Les explico que estoy cumpliendo con mi deber de proteger y salvar, y que no volveré a casa hasta que se apague el fuego, o se rescate a las personas, o que pueda bajar el gato atrapado en él árbol… lo mismo que un hombre bombero no vuelve a casa hasta que acaba su misión u otros toman el relevo. Y les insisto que este es un trabajo tanto de mujeres como de hombres. 

Muchas gracias Zena por esta super entrevista, nos alegra y orgullosa conocerte.

Colegas de Zena enfrentándose a graves peligro y a la muerte para limpiar las minas e impedir victimas entre la población civil
En este video, podemos ver los colegas de Zena enfrentándose a la muerte para salvar vidas después de la explosión en el puerto de Beirut
Mujeres Policía local, en una ciudad del Líbano